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Cometa C/2022 E3 (ZTF) puede observarse desde el horizonte merideño con binoculares

***En el CIDA siguen la trayectoria del “cometa verde” de cerca, cuerpo celeste que no se aproximaba al planeta Tierra desde hace 50 mil años***







Una gran “estrella con cabellera” se desplaza desde comienzos de este año 2023 por el cielo nocturno, pudiéndose observar por el horizonte merideño con binoculares de aumento moderado, de 2 a 5 de la mañana desde lugares con baja contaminación lumínica. Se trata del cometa C/2022 E3 (ZTF), descubierto en marzo de 2022 durante una práctica del programa de rastreo Zwicky Transient Facility (ZTF) del Observatorio Monte Palomar (EE. UU.).

Un cuerpo celeste que no se acercaba al planeta Tierra desde hace 50 mil años, pasando el 12 de enero por el perihelio, punto de la órbita más cercano al Sol, a máxima velocidad y ya emprendió su viaje de regreso hacia los confines del sistema solar, de donde viene.

En el Centro de Investigaciones de Astronomía “Francisco J. Duarte” (CIDA), ubicado en la ciudad de Mérida, están muy pendientes del paso del “cometa verde”, siguiendo su trayectoria de cerca, para informar a los merideños los detalles.

El divulgador científico de esta institución del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), Orlando Escalona, explica que la radiación solar lo ha bañado con tanta intensidad, que su componente ultravioleta incrementa las emisiones de luz azul de las moléculas de cianuro CN y de la luz amarilla de la molécula de C2, de modo tal que, combinadas revisten de verde su coma, según algunos investigadores.

Otros señalan a la molécula de C2 como única responsable del color verde de la coma, y a la carencia de este color en la coma iónica porque la luz solar disocia al C2 en moléculas individuales C, y estas últimas no emiten en esa tonalidad.

Es por ello que se presenta con la apariencia verdosa de la coma, con una cola ensanchada y amarillenta de polvo por el reflejo de la luz solar, y la cola iónica gaseosa filamentosa, tenue y muy alargada.

Máximo acercamiento a la Tierra

“Es pequeño, solo tiene alrededor de un kilómetro de tamaño y los modelos le han asociado la magnitud máxima de 5 con un periodo de 50 mil años. El primero de febrero próximo es el día de máximo acercamiento a la Tierra, 0,28 unidades astronómicas (UA) y alcanzará la máxima magnitud posible de 5, aproximadamente, para observar ‘con el ojo desnudo’ sobre la bóveda celeste andina en completa oscuridad a partir de las nueve de la noche”, comenta Orlando Escalona.

Destaca que elaboraron una figura con la aplicación Stellarium (funciona como un mapa de estrellas interactivo), donde muestran sus posiciones en coordenadas ecuatoriales (ascensión recta y declinación), del 13 de enero al 10 de febrero

“A principio de enero estuvo cerca de la constelación de la Corona Boreal; en su viaje al noroeste pasará cerca del gigante mitológico de la constelación de Hércules, atravesará la del Dragón, circulará entre la Osa Mayor y la Osa Menor, se reunirá con la estrella Capella de la constelación Auriga, con Aldebarán de Tauro, para luego encontrarse con el planeta Marte sobre la oscura cúpula del paisaje merideño, antes de enrumbarse a los linderos lejanos del sistema solar”.

¿Qué son los cometas?

El sistema solar está estructurado mediante cuerpos celestes de diferentes características, cada uno con sus particularidades que, vistos desde el planeta Tierra, provocan admiración y asombro, explica el divulgador científico del CIDA, Orlando Escalona.

Dice que uno de estos son los cometas, objetos celestes andariegos que, desde los principios de los tiempos, por temporada, les da por visitar al Sol, darle una vuelta y desviarse luego hasta el punto más alejado de su órbita elíptica, en el caso de los periódicos.

“Diversas civilizaciones le han asociado con calamidades y eventos catastróficos ocurridos en el planeta; sin embargo, la ciencia logra desmitificar su intervención en los hechos humanos, desde el mismo momento en que el astrónomo Edmund Halley predijo el retorno del cometa de 1682, el cual lleva su nombre”.

Estos cuerpos celestes, destaca Escalona, están constituidos principalmente por hielos de agua (H2O), metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2), mezclado con trozos de roca y polvo (granos de silicato muy pequeños); es decir, no son más que grandes bolas de nieve sucia, moviéndose por el sistema solar, cuyos tamaños oscilan entre 1 y 150 kilómetros.

Explica que, mientras se encuentran alejados del Sol, se mantienen como cuerpos sólidos compactos por las bajas temperaturas imperantes en el espacio interplanetario que transitan.

Sin embargo, cuando se acercan al Sol –a menos de 50 UA (1 UA = 150 millones de kilómetros)- la radiación que reciben es lo suficientemente intensa para calentar la superficie y activar procesos de sublimación –cambio de estado de sólido a gaseoso- de los hielos que los constituyen. Cerca de 40 UA del Sol, el hielo de metano comienza a convertirse en gas, luego le sigue el CO2 y alrededor de las 3 UA lo hace el hielo de agua.

Otros detalles

El divulgador Orlando Escalona destaca además, que en algunos casos, los gases sublimados en el interior de la corteza cometaria más externa, pueden generar jets de nieve polvorienta que dispensan sus componentes alrededor del núcleo sólido del cometa.

Que la masa de este cuerpo celeste no es lo suficientemente grande para mantener atrapados los chorros de gas y polvo que se desprenden a gran velocidad de la superficie caliente del núcleo sólido y forma la coma o cabellera, como una nube tenue alrededor; y sobre esta, se forma otra nube esférica aún más tenue y de mayor tamaño, constituida por hidrógeno.

“La luz ultravioleta de la radiación solar descompone las moléculas expulsadas del cometa en radicales OH, CH, CO, CN, C2, entre otros; y el viento solar (partículas energéticas) las arrastra hasta formar la cola iónica rectilínea. El gas expulsado desde la coma arrastra consigo el polvo cometario y sobre sus minúsculos granos actúa la radiación solar con el efecto de presión que hace sobre sus superficies, desviándolos de la cola de gas y formando la cola de polvo curvada de grandes dimensiones”, añade.

Destaca que los cometas vienen de dos hogares diferentes, el primero, el cinturón de Kuiper, un ancho disco ubicado más allá de la órbita de Neptuno; y el segundo, un enjambre esférico ubicado en los confines del sistema solar conocido como la Nube de Oort, 50 veces más distante del Sol que el primero. “Los que provienen del cinturón, se mueven en órbitas elípticas con periodos inferiores a 200 años; los desprendidos de la nube, son de largos periodos y algunos podrían tener órbitas abiertas”. 

Prensa Mincyt/CIDA