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LUIS PINO: LEY “CONSTITUCIONAL” ANTIBLOQUEO NO PUEDE SER ANTICONSTITUCIONAL


Desde dos días antes de que el Presidente Nicolás Maduro, en acto formal, entregara a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), a manos del Diputado Diosdado Cabello el Proyecto de Ley “Constitucional” (innecesaria redundancia entrecomillada, porque toda ley es y debe ser constitucional) Antibloqueo, cuando apareció una consulta a manera de encuesta en la página del Carnet de la Patria, llovieron las muestras de rechazo a la misma: primero, porque la redacción errática y sesgada de dicho instrumento de consulta y medición era más que evidente, insultante a la inteligencia de todos cuantos tuvimos que responder dicha consulta con preguntas de perogrullo; segundo, por incurrir en el lenguaje colonizador, al  reiterar aquello que desde el imperio dan en llamar “sanción” y que, finalmente, en el texto del Proyecto presentado por el Presidente Nicolás Maduro, terminan desentrañando y deslindando, felizmente, como “medidas coercitivas y punitivas”, cuando, desafortunadamente, desde que entró en vigencia la Executive Order  (del inefable blanqueado más blanco de USA, Barack Husseín Obama, secundado por su vicepresidente Joe Biden, reafirmada y ejecutada por el pornopuritano y retroconservador, magnate del cine porno y actual presidente, Donald Trump), todos nuestros distinguidos funcionarios y dirigentes revolucionarios, se despepitaron en llamar “sanción” a todas las medidas coercitivas, retaliativas, de agresión, robo, piratería y boicots que hemos recibido del imperio estadounidense, de sus aliados y cómplices subordinados. 

Ojalá, hoy, desde la Cancillería, los ministerios y la dirección del Partido PSUV la palabra “sanción” desaparezca, sobre todo, como un acto convencido de conciencia de que no somos subordinados a ningún imperio o autoridad externa y, además, hayan logrado entender que el imperio estadounidense o cualquier otra potencia, ninguno de ellos tiene ningún tipo de autoridad sobre Venezuela o sobre los venezolanos, como para sancionarnos, porque no somos, ni tutelados, ni subordinados. 

Valga el agregado que durante varios años, me cuento entre las voces que rogamos al Presidente y demás camaradas quitarnos esa palabra de la jerga colonizadora, mientras que lo único que obtuvimos fue el cuestionamientos de iguales, quienes me llamaron la atención por semejante atrevimiento de corregir a nuestros jerarcas. Reconozco, humildemente, que a pesar de ser lingüista, Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana y Doctor en Ciencias Sociales, es decir, de haber estudiado alguito por unos cuantos años emblemáticas académicamente y de estudiar el marxismo la mayor parte de mi vida, pues no tengo el abolengo, ni el pedigrí político que me ponga al nivel de tanto improvisado y escupidor de consignas y arengas.

Pues bien, entregado dicho Proyecto de Ley “Constitucional” Antibloqueo (PLECAB), no han sido pocas las voces de advertencia, que han actuado de buena voluntad, desde la verdad que nunca es impertinente y siempre es revolucionaria, pero, sobre todo, pensando en la Patria y en el legado del Comandante Hugo Chávez, pese a que han llovido las lenguas lisonjeras que atrevidamente le han atribuido facultades mágicas a dicho Proyecto en el que suponen una salida inmediata a la crisis económica que hoy padecemos la mayoría de los trabajadores venezolanos, me refiero a los que trabajamos, no a los vagos y chulos, que dependen de un bono o del trabajo honrado de su mujer o sus padres.

Esas voces esclarecedoras que nos han advertido sobre la impertinencia, inviabilidad e  inconstitucionalidad del Proyecto en cuestión, han de llegar a cada uno de los Constituyentistas, en acatamiento al Constituyente, es decir, al Pueblo, primero que en acatar al Presidente Nicolás Maduro. El contenido escrito y discursivo de voces de “intelectuales orgánicos”, en el más estricto sentido gramsciano, como María Alejandra Díaz, Luis Britto García y otros tantos que tenemos en las filas revolucionarias, ameritan, tanto la atención de cada uno de los venezolanos de buena voluntad, como la lectura desapasionada de sus análisis, por parte del autor del Proyecto, el Presidente Nicolás Maduro y de cada uno de los constituyentista, quienes no deben aprobar tal Proyecto, sólo atenidos a una obediencia ciega, emocional o de conveniencias circunstanciales, o que “el diablo, todos los fetiches religiosos en los que la ignorancia y la manipulación de esconden, se los condenen”.

Finalmente, baso mi rechazo y cuestionamiento -grosso modo- del Proyecto de Ley “Constitucional” Antibloqueo, desde las siguientes aproximaciones:

1. No se puede concebir ninguna Ley o norma, para “desaplicar” artículos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV:1999), haciendo de ésta última un Frankenstein, a cuenta de la burda excusa de proteger y promover la inversión extranjera o cualquier otra excusa, ni para protegernos u obtener efecto internacional, más allá de acuerdos internacionales que sólo han servido para que los países imperialistas sometan a los semicoloniales;

2. Ninguna Ley puede otorgar poderes omnímodos y discrecionales a ningún gobernante o presidente, bajo la excusa de defendernos de algún bloqueo o guerra, porque estaríamos estableciendo un Estado Totalitario, que rompe con la democracia participativa y protagónica de la que, en la práctica, nos hemos alejado hace rato en Venezuela; así como tampoco, la cosa Pública puede ser considerada como “secreto de Estado”, la rendición de cuentas, menos aún, en lo económico, habida cuenta, además, de la experiencia de siglos de mala praxis en cuanto a la corrupción, que es el principal flagelo enemigo de la Patria venezolana;

3. La crisis económica que estamos padeciendo los venezolanos no la vamos a resolver con la ayuda de dicho PLECAB, siendo que hasta la presente fecha en Venezuela tenemos las mayores riquezas energéticas, minerales y humanas, que han sido víctimas del mal manejo por impericia y falta de profesionalismo, de la falta de voluntad política y de la corrupción; en Venezuela tenemos el con qué, cómo y con quiénes, suficientemente; prueba de ello es que creado el Petro, la criptomoneda, no se le ha dado la usabilidad necesaria por negligencia expresa y porque, ahora, es una forma novísima de corrupción y forma versátil para que los ricos se hagan de dólares frescos. Aquí, en Venezuela hay crisis económica y se nos ha impuesto por la vía del hecho y del derecho, la dolarización, mientras que los trabajadores públicos aún percibimos miserables sueldos calculados y estimados en una moneda que sólo existe como referencia salarial para los pobres, ya que en la práctica, ni siquiera papel moneda nos queda del Bolívar, en odiosa ofensa al Padre de la Patria.

Confío en que el Presidente Nicolás Maduro tendrá la suficiente valentía y entereza para aceptar el rechazo de dicha propuesta, retirándola a tiempo y concentrando todas sus energías y esfuerzos en estabilizar la economía del país, con el apoyo, primero, del Pueblo y seguidamente, de los mejores y capaces mujeres y hombres que están dispuestos, cual tragabalas, a enfrentar la crisis económica, como primordial determinación que priva sobre lo político y social. De los Constituyentistas, debo decirles que ustedes ofrecieron mucho y han dado muy poco. Aún así, considero que es el momento oportuno para que cada uno de ustedes se reivindique con sus electores, con sus regiones y con el país entero, rechazando dicho adefesio ABSURDO e INCONSTITUCIONAL y a cambio de ello, presten el mejor apoyo al país y al Presidente Maduro, con propuestas concretas para apuntalar la economía nacional y rescatar la estabilidad económica y salarial que está matando a los trabajadores. Resolvamos nuestras paradojas con mayor democracia y con sincera voluntad de ser un país rico, con equidad y sin igualitarismos ramplones. Los inversionistas no son pendejos y vendrán por añadidura.

Doctor Luis Pino

@l2pino2