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Obispos proponen al Papa ordenar sacerdotes a hombres casados en la Amazonía

El Sínodo de la Amazonía aprobó este sábado 26 de octubre, por mayoría cualificada, todos los puntos del documento final dentro del que se incluye la petición histórica de ordenar sacerdotalmente a los hombres casados, así como el diaconado permanente para las mujeres






Entre los puntos más polémicos aprobados, con 128 votos a favor y 41 en contra, figura la posibilidad histórica de ordenar como sacerdotes a hombres casados, los llamados "viri probati", muchos de ellos indígenas, para hacer frente a la escasez de curas.

Un pedido histórico que podría generar hasta un cisma por la defensa del celibato de los sacerdotes en vigor desde el siglo XI.

"Proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente (...) para ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable", reza el documento entregado al pontífice.

Según las normas del Sínodo, cada uno de los puntos del documento final - fruto de las peticiones y debates de estos días- para ser aprobado necesitaba el voto a favor de los dos tercios de los obispos presentes, que hoy era 120. Todos los puntos fueron aprobados por los 184 presentes, pero el referente a los hombres casados obtuvo el resultado más ajustado.

Devastar la naturaleza es pecar

Después de tres semanas de reuniones a puerta cerrada en el Vaticano, en las que se habló de los grandes males de la Amazonía, los obispos consideran que ha llegado el momento de defender el "corazón biológico" de la Tierra, esa inmensa región amenazada por incendios, devastación y miseria.

Además de un "rito amazónico" para las comunidades del Amazonas, con más de 400 pueblos indígenas, han propuesto la introducción del "pecado ecológico", así como impulsar la creación de un "fondo mundial" para "reparar la deuda ecológica" con la selva.

"Proponemos definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente. Es un pecado contra las futuras generaciones y se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente", reza el punto 82 del documento.

"Los pecados ecológicos son algo nuevo para la Iglesia. Debemos comenzar a confesarlos", instó la víspera monseñor Pedro Brito Guimaraes, arzobispo de Palmas (Brasil) ante los religiosos.

AFP