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El ¡Adelante, a luchar milicianos!” retumba otra vez en toda Venezuela

En AD existen dirigentes con mérito y capacidad suficiente para asumir el reto inmediato del futuro












El 28 de noviembre de 1959, con recién cumplidos 16 años de edad y procedente de San Tomé4, campo petrolero del estado Anzoátegui, llega a Mérida. Sus padres lo han enviado para inscribirse en la Universidad de Los Andes, de donde egresa, con excelencia académica, graduado en Medicina. La capital de las montañas altas era entonces la ciudad de los caballeros, bucólica, con neblina en sus atardeceres, su gente educada, respetuosa, trabajadora; de agradable clima, todavía celebrando el advenimiento de la libertad que la había conseguido el pueblo de Venezuela entera el 23 de enero de 1958.

Terminada la carrera, debe retornar a la tierra de sus mayores pero aquí lo atan, y muy fuerte, otros compromisos. Entre ellos, la política pues, demócrata desde muchacho, es militante apasionado del partido Acción Democrática, afortunada decisión que, desde 1965, le ha rendido a su partido innegables resultados, que nadie niega, que todos  aplauden. Incluso sus adversarios más tenaces que le respetan y a la hora de los hechos, en el parlamento nacional o regional, en la calle misma o en cualquier escenario le tienen como líder que maneja bien la sindéresis, convencido que el razonamiento es el mejor camino hacia el encuentro de soluciones, las más viables, convenientes y necesarias y no la ofensa.

La firmeza de pensamiento tiene en este venezolano, a un representante de prestigio, que enorgullece al gremio médico, a su partido, a la sociedad, sin discusión alguna.

Con solidez de pensamiento, formación disciplinada y positiva, vida honesta y muestras evidentes de ser un buen profesional y un buen ciudadano, puede decirse que rápidamente José Enrique Machado Hurtado, Urólogo, ingresa al reducido círculo de jóvenes que trabajan de manera ardua, con respeto y obediencia a sus mayores, siguiéndoles sus pasos, en un ejercicio profesional que día a día cobra y exige  mucha entrega y sacrificio.

En ese círculo, destaca y en pocos años figura entre los mejores especialistas que la Urología venezolana. La academia se lo reconoce, los organismos gremiales igualmente, como responsable si se quiere de decenas de urólogos como Coordinador que es de la Residencia y Postgrado de Urología de la muy ilustre Universidad de Los Andes.

Otro tanto ocurre dentro de las filas blancas. Es un líder cierto, de prestigio comprobado, honesto en su accionar, libre de ataduras, que le permite mirar de frente, decir verdades, criticar lo necesario, urgir respuestas a quienes deban darlas; pelear con la palabra, dentro y fuera de AD, la organización que mejor y mayor historia ha protagonizado en el devenir político de la Venezuela de los últimos 78 años de vida republicana,  representando la socialdemocracia como el verdadero partido del pueblo.

En ocasión del septuagésimo octavo aniversario de la fundación de AD, hoy 13 de septiembre, se nos ha pedido realizar este foro con una figura regional de ese partido, y hubo mayoría en señalar a José Enrique Machado como el elegido, Fuimos a su consultorio y allí hablamos. Detrás nuestro, en vitrina y muy bien organizados, una nutrida colección de autos-miniatura, que sobrepasan los quinientos, de todo tipo, marca y colores, que el entrevistado ha ido atesorando durante años. Un dato: de todos ellos, apenas tres pertenecieron a sus hijos que, generosos y ya mayores, se los donaron al padre, piezas que él muestra sin disimular orgullo.

Un glorioso pasado, un necesario renacer

-78 años cumple AD. A estas alturas de su historia, defina usted cuál es el camino que su partido debe transitar en la terrible situación que vive Venezuela.

-Rómulo Betancourt, el padre de la democracia en Venezuela, el 13 de septiembre de 1941, en el mitin de El Nuevo Circo, de Caracas, acto inaugural de AD, dejó perfectamente en claro que AD nacía para hacer historia. Y la hizo. Como partido revolucionario de izquierda, tenía desde ese momento perfectamente definido su lugar en la lucha política policlasista de la Venezuela de entonces. Ya había concentrado en su seno a los mejores que fue a buscar en todos los cuatro puntos cardinales, para edificar, como en efecto comenzó a hacerlo,, una patria emancipada, crear una economía propia, realizar la transformación del medio social, poner en marcha las inmensas capacidades productivas de la nación, superar el atraso cultural de grandes sectores de su población, mejorar su nivel de vida, impulsar el desarrollo de la industria, de la ganadería; modificar el sistema feudal de la propiedad rural, dignificar el ejercicio honesto de la administración pública y ejercer plenamente la soberanía popular.

-Una tarea de verdad encomiable.

-Sí, usted lo ha dicho. Generadora, además y así ha sido probado fehacientemente, de inmensos, profundos y positivos resultados. AD lideró, lo reconocen todos los historiadores y analistas honestos en su visión, la modernidad de Venezuela. La condujo al encuentro del desarrollo, del fortalecimiento y mejoramiento de su sociedad. ¿Quién puede negarle, por ejemplo, la tarea cumplida en materia de Educación, desde la escuelita en la aldea más recóndita del páramo andino al aula universitaria?

-Muchos logros, en suma.

-Agreguemos la creación de las empresas básicas y las infraestructuras principales en cuanto a vialidad se refiere; grandes hospitales, liceos, universidades como la UDO, sin olvidar, por ejemplo, al Guri y las demás represas. La nacionalización del hierro y del petróleo, pero antes imponerle el 50% de impuestos a las empresas petroleras extranjeras que extraían y procesaban el crudo en el país. Además, la ratificación y el aumento real de las libertades políticas; y lo que fue anhelo durante largos años, grito, reclamo y lucha de millones de venezolanos: la reforma agraria. En fin, AD ha sido un partido visionario, cuyos líderes llevados por el pueblo al gobierno, responsablemente le cumplieron convirtiendo a Venezuela en un país de paz política, paz social, paz laboral, con autonomía de poderes, punto de grandes inversiones, generador de una mayor y mejor calidad de vida en todo sentido. Nada de eso puede negarse. Imposible tan siquiera pretenderlo.

-Pero a su partido se le endilga el golpe de estado del 18 de octubre de 1945.

-Es cierto. Lo motivaron una serie de hechos que se vivieron, en el campo político fundamentalmente, bajo el gobierno del presidente Isaías Medina Angarita, que tenía como su candidato a la Presidencia al diplomático Ángel Biaggini, entonces embajador de Venezuela  ante los EE.UU, lo que no fue del agrado de civiles y militares que querían cambios. Unos organizados por Rómulo Betancourt y los otros por Marcos Evangelista Pérez Jiménez, decidieron destituir al presidente e instalar una Junta Revolucionaria de Gobierno, que presidió Betancourt. El suyo fue un gobierno, debe recordarse, muy difícil ya que le correspondió suceder la dictadura gomecista y a dos gobiernos herederos del Hombre de La Mulera, con profundos compromisos con el gomecismo residual, a pesar de ciertos cambios que se produjeron durante el gobierno del general Isaías Medina Angarita. La Junta convocó a elecciones que ganó AD con el ilustre escritor Don Rómulo Gallegos el 17 de febrero de 1948. Gallegos impulsó un gobierno de concordia y amplias garantías constitucionales, pero no fue suficiente para satisfacer las apetencias militaristas que se tradujeron en el golpe de estado dado el 24 de noviembre de 1948. Se impuso entonces la feroz dictadura militar que durante diez tenebrosos y largos años sumió al pueblo venezolano en desolación y muerte, hasta el glorioso 23 de enero de 1958, cuando el pueblo derrocó al tirano y restableció la democracia, con el triunfo electoral de Rómulo Betancourt como presidente electo.

-Sin olvidar la Resistencia, que tuvo en AD un capítulo fundamental, y mucho mártir, especialmente andinos, como el tachirense Leonardo Ruiz Pineda…

-…y merideños como Alberto Carnevali, Antonio Pinto Salinas, Wilfrido Omaña; perseguidos, prisioneros, torturados y exiliados. Entre otros, Bernardo Aranguren, Edilberto Moreno, Rigoberto Henríquez Vera, Gustavo López, Elpidio Brand, Edecio La Riva Araujo, Simón Alberto Consalvi. J.J. Osuna Rodríguez, Tomás Carnevali, Víctor Olegario Carnevali, Ramón Vicente Casanova, Jaime Dávila (padre), Miguel Eljure y Godofredo Grisolía. Y, todavía presente entre nosotros, como ejemplo de liderazgo honesto como él y su historia, valentía, decisión e inteligencia, nuestro apreciado Román Humberto Zambrano, que acertadamente hoy conduce como Secretario General regional a nuestro partido.

-¿Por qué AD, con tanta historia buena, llegó a la situación de tal minusvalía que, al decir de mucho analista, fue la rendija por donde se coló la revolución de Hugo Chávez?

-Como consecuencia del desgaste de los gobiernos democráticos y errores cometidos en el ejercicio de los mismos,  y a la mezquindad, miopía y odio político hacia AD, alimentados por la avaricia del poder; grupos empresariales, dueños de medios, que prefirieron y favorecieron el triunfo de Chávez por la aspiración fracasada desde el principio, por ilusa e infantil, de ejercer el poder detrás del trono. Craso error que ha llevado a Venezuela a la más profunda crisis en todos los estamentos, que se haya vivido en nuestro país en cualquier época, retrotrayéndonos a etapas que creíamos ya superadas, donde el odio, reitero, entre venezolanos, la corrupción, la impunidad, la destrucción del operativo económico y de las instituciones, son entre otras las referencias con que se conoce a nuestro país en el mundo.

-Usted nunca ha negado sentir que el recordado presidente Carlos Andrés Pérez ha sido uno de los líderes latinoamericanos y jefe de Estado de mayor valía. Usted así lo dice y lo sostiene.

-No lo niego. Reconozco en el presidente Pérez no sólo su valentía, inteligencia y visión política, sino que sus mandatos fueron cruciales y muy positivos para la democracia en el continente y para Venezuela y su pueblo, sin discusión, Carlos Andrés Pérez, repito, visionario había advertido que la llegada al poder de quienes intentaron primero por la vía de la violencia llegar a Miraflores y tuvieron que utilizar a la democracia finalmente para lograrlo, llevarían a nuestro país al desastre actual. Una advertencia que pocos asimilaron en su momento, pero que hoy en día es una peligrosa y lamentable realidad.

-¿Cómo cree usted que AD observa lo que al país le acontece, y qué visualiza como solución a la dura crisis que el venezolano sufre?

-Hoy por hoy AD ve con profunda preocupación la crisis que el país atraviesa, y es por ello que la unidad reflejada con otros factores políticos democráticos, que ha llevado a superar escollos y dificultades, deben intensificarse, reforzándose cada día más la confianza y unión entre esas fuerzas. Que prive, es necesario y urgente, el interés nacional por encima de los intereses personales, políticos y mezquinos: donde se le  hable con franqueza al pueblo y se le haga entender que esta es una lucha de todos y que en la medida en que reforcemos y acrecentemos nuestra presencia y solidaridad con quienes dirigen y asuman la conducción de esta lucha, mayores serán las posibilidades de triunfo y el retorno lo más pronto posible a la vida democrática. Pero con el pleno conocimiento y aceptación en cuanto a que el simple cambio de gobierno esperado no implica la solución inmediata a la profunda crisis que vivimos, y que debemos estar preparados para los sacrificios necesarios que permitan la recuperación de nuestro país en todos sus niveles.

-Está muy seguro en lo que afirma, pero ¿de verdad lo cree posible? ¿Estaremos todos preparados? ¿Se cumplirán todos los pactos? ¿Serán correctas las estrategias? AD esta vez se las juega todas.

-No podemos darnos el lujo de acuerdos soterrados o de trastienda. Mire, le soy una vez más franco y preciso, como siempre lo he sido. A mi partido le he planteado en numerosas ocasiones una serie de propuestas, algunas examinadas por la dirección nacional, en las cuales reitero que la unidad debe ser, ahora, bastión inexpugnable, y que la democracia interna debe prevalecer y ser vista como práctica común y corriente. Respaldo a la dirigencia que nos lidera y, permíteme, Ángel Ciro, por intermedio de este foro, que mucho te agradezco, felicitar a nuestro líder Henry Ramos Allup y a Bernabé Gutiérrez, por el gran acto que se celebró hace días en Maracay, con asistencia plena de todo el liderazgo local, municipal, regional y nacional del partido, evidencia de la disposición de AD de retomar la calle y proseguir su lucha a favor del regreso de la democracia y la libertad para Venezuela y los venezolanos. De nuevo en las filas adecas resuena el “¡Adelante, a luchar milicianos!” e izada nuestra blanca bandera monolíticamente unidos los adecos seguimos defendiendo la libertad y la democracia, repito, hasta su consecución definitiva. Y en cuanto a la participación de AD en la solución del conflicto político, creemos firmemente en las elecciones presidenciales, porque el voto es un derecho que debemos ejercer porque es el único instrumento capaz de permitirle al pueblo, constitucionalmente, el anhelado cambio de gobierno.

-Según se lee y se aprecia actualmente, ya ese bloque democrático tiene lista su candidatura, unitaria, de paso, en la persona de Juan Guaidó. AD, por supuesto, a la vanguardia de ese acuerdo. Al respecto, usted ¿qué opina?

Me alegro, asimismo, que AD, junto al resto de las organizaciones políticas que componen el bloque democrático, hayan comprometido su total apoyo a la ratificación de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y, por tanto, presidente encargado de la República.

-En AD, ¿la procesión va por dentro?

-AD es un gran partido, organizado, disciplinado, su militancia es franca, solidaria. En AD existen dirigentes con mérito y capacidad suficiente para asumir el reto inmediato del futuro. Si bien AD vio disminuida su presencia en el respeto y aceptación del pueblo, hoy sentimos de nuevo el calor humano en las calles a favor de nuestra organización, que teníamos años sin percibirla. No miento al precisar que se impone el reencuentro con esa masa que en número importante se fue de AD buscando otros derroteros, incluyendo el chavismo, pero que está volviendo, de manera creciente, a darnos su confianza.

-Se le aprecia muy optimista. Doctor Machado.

-Más de medio siglo de política activa y productiva a favor  del pueblo, desde mi sitial de militante y dirigente local, municipal, regional y nacional de AD, me permite expresar lo que siento es una realidad que cada día coge mayor cuerpo. La calle es el mejor escenario para comprobar mi afirmación. Desde luego, no desconocemos que resulta necesario llegar, como al principio, al corazón de esa gran masa mediante el trabajo permanente y de contacto; con la reestructuración de nuestros cuadros dirigénciales y la revisión de nuestras tesis originarias adaptándolas al gran reto del siglo XXI, que por sus avances tecnológicos, obliga a un pensamiento político acorde con el mismo y dar paso a las nuevas generaciones políticas, las cuales deben tomar el bastón de relevo, así como en un pasado lo recibimos nosotros. Ese optimismo que usted me aprecia, Ángel Ciro, lo produce el ver aquí y en todas partes, cómo AD está creciendo, sobre la base, reitero, de mucho trabajo, mucha mística, mucha experiencia y conocimientos. Esa es una verdad que no se puede tapar, como al sol, con un dedo. Y, como Don Rómulo Betancourt, grito satisfecho: “¡We will come back!”, que en criollo quiere decir ¡Regresaremos!



Por Ángel Ciro Guerrero