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Opinión: Después del simulacro, ahora vamos con todo el 30 de julio



Después de la grandiosa e histórica jornada nacional del simulacro, el pasado domingo 16 de julio, donde el pueblo acudió masivamente con lluvia, truenos y relampagueos, con largas colas hasta altas horas de la noche, es una prueba más que el pueblo no come cuento. El Comandante Chávez se debe sentir orgulloso allá donde está, de donde nos ilumina y como nos enseñó en vida.

Esta oposición sigue con su patología manifiesta, no cogen escarmiento, siguen engañando a sus seguidores. Sus locuras apetecistas no dejan de ser macabros en su afán de tomar el poder por la vía de la violencia. 

Para ti que crees que la Asamblea Nacional Constituyente es asunto de chavistas o que no va a resolver nada, resumo dos aspectos cruciales para nuestro país, para todos nosotros, que develan los intereses que están detrás de la oposición tan violenta a su realización.

 Y lo hago porque hoy más que nunca es importantísimo que asumamos nuestro poder, que impidamos que Venezuela caiga en las garras del imperio estadounidense, que elijamos voceros que canalicen nuestras inquietudes y propuestas.

Nuestra patria ha sido objeto de agresiones continuas desde que el sistema capitalista comenzó a ser y a requerir más recursos para expandirse y continuar siendo. Condición agravada a partir de 1998, recientemente justificada en que nuestra “situación representa una amenaza para la seguridad interna y la política exterior de Estados Unidos”. Preguntemos entonces ¿Cuál situación? ¿Nuestro modelo bolivariano, antiimperialista, soberano? ¿El control sobre los recursos petroleros? 

El poder estadounidense no entiende de poder originario, no cree en democracia participativa y no tolera voces disonantes. De allí que en las propuestas programáticas presentadas por los cipayos de la MUD al país en 2010 se ignoren prácticamente los Principios Fundamentales de la Constitución del 99 que sus dirigentes hoy dicen defender.

Se omite todo lo que atenta contra el modelo neoliberal: que Venezuela es irrevocablemente libre e independiente; que la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional son derechos irrenunciables de nuestra Nación; que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo; que los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos, etc. 

Solo se rescatan: la definición de la República Bolivariana de Venezuela como un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia y, aunque parezca un chiste, la preeminencia de los derechos humanos.

“Estamos llamados a asumir el momento que vivimos como el momento de la ofensiva revolucionaria, una ofensiva que debe materializarse en la construcción de una política organizativa concreta con la cual se impulse, sin ambigüedades, un viraje definitivo hacia la izquierda.

Se trata del momento político, como lo dijo el Comandante Hugo Chávez Frías, nos jugamos hasta la propia vida”.

No hay vuelta atrás. Todos a votar el 30 de julio.

Vladimir Pineda Ramírez
Equipo Político Municipal PSUV-Libertador-Mérida
Mérida, 22 de julio de 2017

¡La Constituyente si es la solución!