*** En el corazón de las comunidades merideñas, donde la solidaridad y el trabajo comunal son el pilar de las grandes transformaciones, el pueblo exige el fin de las sanciones y las medidas coercitivas. La Gran Peregrinación Nacional por una Venezuela sin Sanciones no es solo una movilización; es el eco de millones que exigen el derecho a una vida digna y un futuro sin restricciones económicas. ***
Así lo manifestó Rosa Márquez, promotora social con más de treinta años de labor en la región andina, quien rechazó estas acciones impuestas.
“Este peregrinaje representa la lucha diaria de nuestro pueblo por un mejor porvenir, por la justicia social y el bienestar de todos los venezolanos”, dijo.
Con la mirada firme y la voz cargada de esperanza, Márquez explicó que el trabajo comunitario ha sido el escudo que ha protegido a las familias del impacto más severo de las sanciones.
Voz vecinal
La líder vecinal recalcó que el levantamiento de las sanciones es la única vía para que el país recupere su plena capacidad operativa y que los recursos regresen a manos del pueblo.
“Nosotros seguimos trabajando en cada comunidad, asumiendo el compromiso de buscar soluciones a las diferentes problemáticas que se presentan con propuestas de transformación”, expresó.
Por el futuro de Venezuela
La dirigente vecinal reconoció el compromiso de la juventud merideña, señalando que esta generación entiende que su futuro está ligado intrínsecamente a una Venezuela que “vuela libre”, donde las oportunidades no dependan de sanciones aplicadas en el extranjero, sino del esfuerzo colectivo en cada comunidad y cada aula.
El compromiso de la familia
En la cimentación de una Venezuela que "vuela libre", la familia se posiciona como la célula fundamental de la sociedad, donde germina la conciencia social y el bienestar colectivo. No es solo el núcleo del hogar, sino el motor que impulsa el trabajo comunitario.
“La familia debe estar cada día más unida, colaborando y enalteciendo la lucha comunitaria, reafirmando valores morales y sociales”, acotó.
Márquez resaltó que el peregrinaje es un recorrido que se hace como una gran familia, que sueña con un futuro hermoso por una patria soberana y próspera.
Fe y esperanza
En este camino de unión nacional, la fe y la esperanza no son emociones pasivas; son los motores espirituales que sostienen la determinación de un pueblo. Estos valores se transforman en una fuerza capaz de movilizar voluntades hacia un objetivo común.
“Este es un país muy hermoso, valioso y bondadoso, que todos debemos amar y cuidar. Aquí debe prevalecer el amor, la paz y la verdad”, subrayó.
Finalmente, Márquez enfatizó que la firme determinación no es solo peregrinar; es demostrar que, mientras se exige que la nación respire libre de bloqueos, en las comunidades se construyen soluciones integrales, apostando al encuentro, el diálogo, el entendimiento y la convivencia.
Prensa Notiandes24 /GRS
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