António Guterres dijo que la Carta de Naciones Unidas está siendo usada como un “menú a la carta” donde se elige qué cumplir y qué no
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, lanzó una advertencia crítica ante el Consejo de Seguridad, en la que denunció que el estado de derecho está siendo desplazado por la «ley de la selva», un fenómeno que erosiona la confianza en las instituciones internacionales en un momento de conflictos multiplicados.
El jefe de la ONU subrayó que la Carta de las Naciones Unidas es el «corazón palpitante» de la paz mundial, pero lamentó que hoy se trate como un «menú a la carta» donde las potencias eligen qué normas cumplir.
Guterres señaló que el desacato al derecho internacional se manifiesta en violaciones flagrantes, como el uso ilegal de la fuerza, ataques a infraestructuras civiles y la denegación de ayuda humanitaria desde Gaza hasta Ucrania.
Advirtió que estas acciones fomentan la impunidad y sientan precedentes peligrosos que desestabilizan el sistema multilateral. Para el Secretario General, el derecho internacional no es opcional: es un salvavidas de justicia para las naciones pequeñas y una barrera de protección necesaria para que las grandes potencias gestionen sus desacuerdos sin recurrir al caos.
El Consejo de Seguridad y su responsabilidad universal
En el marco del 80º aniversario de la Carta de la ONU, el Secretario General recordó que la responsabilidad del Consejo de Seguridad es única y su obligación universal. Al ser el único órgano con capacidad para adoptar decisiones vinculantes y autorizar el uso de la fuerza, su papel es fundamental para evitar que la humanidad retroceda a épocas de guerra total.
Guterres instó a los Estados miembros a retomar los principios de igualdad soberana y solución pacífica de controversias, dejando de lado los intereses particulares en favor del bienestar colectivo.
Para revertir la erosión del orden mundial, se enfatizó la necesidad de fortalecer las asociaciones con organizaciones regionales y aumentar la inversión en desarrollo social. Según Guterres, no se puede alcanzar una estabilidad real si no se abordan las causas profundas de la desigualdad y la exclusión, que son el caldo de cultivo para la desconfianza y la violencia.
El compromiso con la Carta debe ser total, recuperando la esencia de los Convenios de Ginebra y la Declaración Universal de Derechos Humanos como guías innegociables de conducta estatal.
Tres prioridades para restaurar el estado de derecho
De cara al futuro, Guterres esbozó una hoja de ruta centrada en tres pilares de acción inmediata. Primero, el cumplimiento irrestricto de los compromisos de la Carta, especialmente en lo que respecta a la protección de los derechos humanos. Segundo, el uso intensivo de instrumentos pacíficos para la resolución de disputas, tales como la mediación y la negociación judicial. Finalmente, subrayó la importancia de la justicia penal internacional y el apoyo a tribunales independientes como la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
«No puede haber una paz sostenible o justa sin rendición de cuentas», sentenció el mandatario, insistiendo en que la justicia es el único camino para garantizar la soberanía y la dignidad de los pueblos.
El llamado concluyó con una exhortación a las potencias mundiales para que lideren con el ejemplo, asegurando que el estado de derecho prevalezca sobre la fuerza bruta. Solo mediante una arquitectura legal sólida y respetada podrá la comunidad internacional enfrentar los desafíos de un siglo marcado por la división y el conflicto abierto.
Fuente: Randolph Borges / Últimas Noticias
