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Faizul Caballero y su danza sanadora

La danza es un arte relacionada al contacto. Estar en contacto con el medio que te desenvuelves y los elementos en el ambiente. Como compañeros, maestros y el público. A inicios de la pandemia cuando el distanciamiento social fue impuesto como norma a nivel mundial; Faizul Caballero intérprete de danza contemporánea llevó su danza a un espacio "undiscovered" e inexplorado hasta entonces.







El bailarín proveniente de Anzoátegui, actualmente reside en la ciudad de Mérida. Desde hace dos años se independizó de la compañia @sobrepiedi y desde entonces ha buscado darle a su danza un discurso más personal. Así es como decide tomar el riesgo de mantener el contacto con sus estudiantes y aquellos bailarines interesados por aprender danza contemporánea a través de las clases delivery.

A pesar de su experiencia para Caballero dar clases online fue un nuevo desafío ya que en sus palabras: "No es sólo grabarte y hacer movimientos. Es manejar un discurso y tomar en consideración elementos que no están presentes en un salón de clases". Faizul toma nuevas consideraciones como la disposición de cada teléfono celular. Algunos estudiantes quizá no poseen el acceso a zoom u otras aplicaciones por lo que el whatssap también se vuelve un aliado para la enseñanza dancística. De esta manera cambia la dinámica; grabando ocho videos por clases y asignándoles tareas virtuales a sus estudiantes.

Asimismo las clases delivery son otra alternativa empleada por Caballero que mantiene el enfoque en el presente al momento de dar una clase. Y hacen la dinámica menos tediosa; ya que considera que la conexión es algo característico e intrínseco al danzar. La conexión con tu instrumento: el cuerpo. Las tecnologías te hacen consciente. Un bailarín al verse bailando en un vídeo puede estudiar su movimiento. Pero limitan también dicha conexión interpersonal y con el medio ambiente.

Dar clases delivery le abrió nuevas experiencias y un mundo de conexiones con nuevos espacios personales "Es gratificante ver como personas condicionan espacios de sus casas para recibirte y tomar una clase en la cocina". Afirma Caballero.

Caballero reciéntemente comenzó el taller vacacional "Let's Go Let's Move" dictado en @studios_md donde retomó el contacto con las academias de danza durante las semanas de flexibilidad impuestas a nivel nacional en Venezuela ante el coronavirus.

La danza se ha vuelto una forma de hacer turismo:



En palabras de Caballero la experiencia de desplazarse hacia distintos lugares de la ciudad de Mérida le ha permitido conectar con los diversos universos de las personas. Ya que invitarlo a tu hogar es abrirle la puerta al recinto sagrado y personal de cada estudiante que toma sus clases. En base a esto también señala que es una manera para descubrir la disposición de cada quien para bailar. Faizul Caballero señala que es muy hermoso conectar con esos mundos de cada estudiante unidos por la necesidad de danzar. Y afirma que para bailar: "No se necesita tener técnica necesariamente sino solo disponerte y atreverte".

Si bien la danza a nivel académico tiene su margen de formación y es necesario desarrollar una técnica y estudiar en una academia. Faizul también resalta la importancia de abordar la danza desde la humildad además de la disciplina que requiere la formación en un bailarín.

Aunque el intérprete de danza contemporánea tiene 9 años viviendo en la ciudad de los caballeros; muchos lugares de la acogedora Mérida permanecían inhóspitos para el bailarín hasta hace poco cuando comenzó a dar sus clases a domicilio.

Faizul Caballero habla de temas tabú en el mundo de la danza


Esos temas que nadie se atreve a abordar los comenta el intérprete de danza contemporánea. Caballero cuenta acerca de su formación profesional y como esta se vio marcada por un discurso dancístico que especialmente en la ciudad de Mérida permanece vigente.
"Tuve maestros que enfrenté porque en determinado momento les hice un llamado de consciencia a su manera de enseñanza. Para mí el tema del maestro es un escudo ante las introspecciones que pueda tener esa persona; por esa razón yo asumo una posición de formación junto al alumno aún cuando yo soy el profesor".

La formación de Faizul lo hizo sensibilizarse ante lo humano ante la necesidad del bailarín de poder fluir. Y quizá es esta la razón por la que asume la enseñanza desde la humildad. En una postura paralela al estudiante. Faizul no se considera maestro porque afirma que se encuentra en un constante aprendizaje. "Intento respetar la personalidad del otro. No herir durante y fuera de la clase. Cómo te comunicas con el otro. Me parece que se maneja mucho la ironía en la danza. Y también me parece por otro lado que los jóvenes actualmente están cambiando ese patrón. Si tu bailas sintiéndote mal no puedes fluir" asegura haciendo referencia a la manera de corregir de algunos docentes de danza.


"Si tienes un inconvenientes con tu maestro o compañero de baile necesitas de un espíritu muy grande para sosegar ese regaño que hayas recibido" concluye.

Los valores tanto positivos como negativos son aplicables dentro del arte y frente a las nuevas generaciones. El bailarín asume su discurso personal e intenta sanar con su danza y no herir. Cambiar ese legado severo y rígido de antiguos profesores de danza que el mismo enfrentó durante su formación.

Nuevas generaciones en la danza buscan sanar no herir


"Trabajamos con nuevas generaciones y estás tienen un discurso nuevo para comunicar. La danza es un segundo patrón de desarrollo además de los patrones que las personas traigan desde su hogar". Faizul asegura que los valores tanto positivos o negativos son aplicables dentro del arte y ese es el origen de la rabia y la ira de antiguos maestros de danza.

Su formación como la de muchos de su generación estuvo a cargo de maestros que traspasaban los límites de la sensibilidad humana. De esta manera señala que ese es un discurso que en la ciudad de Mérida se mantiene vigente y muchas veces los jóvenes bailarines llevan esta manera de formarse a las academias de baile donde enseñan.  


La formación humana es tan importante como la técnica en el escenario. El intérprete de danza contemporánea asegura que la generación de maestros que lo formaron como hacedores de danza estaba orientada hacia un discurso más allá de lo estricto. Asimismo resalta la importancia de cambiar ese discurso a través de sus estudiantes y jóvenes bailarines.

Redactado por Mía Contreras