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Monsalve: Carta abierta al diputado Williams Dávila

No existe acción sin reacción. Como político, desde muy joven, he guardado coherencia entre mis pensamientos y mis acciones. 











El momento histórico que vive Acción Democrática no es la excepción. 

Tras mis declaraciones públicas al respecto, como era apenas previsible, se generó una respuesta en su mayoría favorable, sobre todo de nuestra militancia que siente en nuestro llamado a la unidad, pero sobre todo a la consulta interna, representado su clamor. 

No resulta entonces casualidad la reacción visceral del diputado Williams Dávila, cuya principal carta de presentación ha sido la de aspirar desde la década de los 80's del siglo pasado, a cargos políticos, impidiendo a toda costa el avance natural de las generaciones de relevo dentro de AD. 

Y en política debemos estar prestos a la crítica, justa o no. 

Lo que no le permito bajo ningún concepto, diputado; es que pretenda usar como bandera el nombre de mi padre para cuestionar mis actos. 

Si algo perturba la memoria de mi padre Benedicto Monsalve, es la mención de su nombre venida de alguien tan cuestionable como usted.

Céntrese en lo político. Entiendo que la falta de argumentos no le haya dejado otra vía que la vileza del ataque personal. 

¿Traición?. ¿Es traición pedir la unidad dentro de mi partido? ¿es traición pedir el respeto por la opinión de mis compañeros de las bases?. 

No caeré en la ligereza del descrédito porque se hace innecesario cuando Mérida entera conoce sus hazañas. 

No fui yo quien en un ataque de egolatría renunció a AD antes que ceñirse a la disciplina partidista. 

Nuestra posición actual es la coherencia. Somos producto del voto, por cierto del voto rebelde de nuestras bases obligadas a manifestar su opinión en una tarjeta hermana como la del MAS, ante la equivocada decisión de llamar a no participar en las elecciones municipales. 

¡Votamos y ganamos! 

Concluyo para no extender esta comunicación, instando a todos mis compañeros a analizar con cabeza fría la situación y evitar las confrontaciones innecesarias cuando existe la vía de la consulta interna. 

No debe existir temor a medirse en quienes cuentan con el respaldo de las bases del partido. 

AD reclama desde sus cimientos la demostración de su talante democrático. Cada cual escogerá cómo quiere ser recordado en la historia del partido. 

Alcides Monsalve Cedillo