La
Mucuy: PASTELES
Entre budares, sábila tostada y arepitas de trigo
rellenas, estaba la receta de los pastelitos de doña Juana. Eran revueltos con
arroces, carnes molidas embadurnadas con la suavidad de sales y cominos, luego
vertidos sobre pailas inmensas de hirvientes mantecas criollas, escogidas de la
matanza anual de los marranos, animales criados en la parte trasera de casas
con paredes ciegas y cubiertas de bahareques decaídos.
Aquellos animales serían sacrificados por docenas, uno a
uno en los meses próximos a los diciembres de aquellas noches alumbradas con
luces que resistían fríos de neviscas incesantes. Entonces las pailas vertidas
con litros de ricas grasas eran utilizadas para los días de las frituras.
Todo fue así hasta que un día llegó el desarrollo y con
él sus normas, órdenes y boletas de citación las cuales se resolvían a punta de
marrones. Todo por no acatar las normas de Sanidad, pues ahora había que fritar
con pailas rebosadas de aceite Diana.
Inmediatamente las ventas se vinieron abajo, pues la
sazón no era la misma. De una vez los comensales de los ricos pasteles les
echaron las culpas a los fungicidas que empezaban a rociarse por manos
desesperadas de hombres que dudaban de sus trabajos.
Inmediatamente Juan Félix que no tenía problema en decir
nada atribuyó la merma en la venta de los pastelitos de doña Juana a esos
aceites pálidos que solo podían usarse solo una vez, pues las grasas de los
cerdos se empleaban hasta lo último.
Témpanos blancos olorosos a carnes refritas consumidos
por los más feroces a las horas de trabajar los campos, quienes encontraban
aquellas delicias escondidas al fondo de los fogones y con chochecos
sancochados en los platos, untaban las puntas mordisqueadas del secreto de los
pastelitos de doña Juana.
Esa era la sazón de aquellas ricas hojitas rellenas con
guisos de carne y arroz, adobados con ramas verdes de las huertas de los
vecinos. Quienes veían como las demandas y encargos acababan con todo y
entonces ofrecían sus ramas, pero a cambio de ricos pastelitos para las frías
mañanitas.
Miguel A. Jaimes N.
@migueljaimes2
Skype: migueljaimes70
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